Cómo saber si necesito un profesor particular

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Aunque muchas veces se ha asociado la idea de que el profesor particular es el recurso al que acudo cuando mi hijo, o uno mismo, falla en una materia, en la que va flojo o directamente la ha suspendido y no hay forma de aprobarla, la realidad es que el papel de un profesor particular es mucho más amplio y, por tanto, su tarea docente también lo es.

El profesor particular es un refuerzo antes, durante y después de los exámenes o pruebas de conocimientos a los que van a presentarse los estudiantes.

Esto significa que no es necesario ir mal en una asignatura para pensar en contar con sus servicios. Al comienzo del curso, e incluso antes de iniciarlo, un profesor particular puede ayudar al niño a refrescar conceptos vistos en el curso anterior y que ha ido olvidando durante las vacaciones escolares, que probablemente volverán a aflorar durante el nuevo curso escolar, por lo que rescatarlos con anterioridad es muy útil.

De este modo, además de refrescarlos, conseguimos crear una base más firme para que los próximos temas se asienten mejor y se relacionen unas ideas con otras con mayor facilidad.

 

Completar el trabajo iniciado en la escuela

En el aula con más de 20 e incluso 30 alumnos, el profesor no siempre tiene tiempo material para dar a cada estudiante una atención personalizada ni profundizar en las explicaciones, y en muchas ocasiones deja al alumno la tarea de seguir por sí mismo el estudio de la lección a partir del manual que se utiliza en clase.

Sin un tutor que trace el camino puede resultar un poco confusa la lectura de un tema o la realización de ejercicios que quedan relegados como tareas para casa.

Contar con un profesor particular para continuar el trabajo que se ha quedado a medias en la escuela puede resultar todo un acierto, especialmente si los padres o la persona adulta que están con el niño fuera del horario escolar no tiene el tiempo o la capacidad suficiente para suplir este vacío.

Esto no significa que el profesor particular haga sus deberes, sino que lo oriente para que comprenda mejor lo que se le está pidiendo en ese ejercicio o actividad y no se atasque en una pregunta que no comprenda.

 

Salvar el curso escolar

Puede que se atragante una asignatura, que tenga manía al profesor o simplemente que se haya descuidado un poco y de repente nos encontramos con que el boletín escolar refleja una nota bastante discordante al resto.

En ese caso, hay que analizar qué está ocurriendo y si estamos a tiempo de enderezar la situación. En la gran mayoría de los casos sí.

A algunas personas les resulta más complicado que a otras entender matemáticas o historia y esto puede llevar a no ser capaces de seguir el ritmo de aprendizaje e incluso a bloquearse y cerrarse en banda, con lo que se acaba por dispersarse por completo.

Para evitar llegar a este último estadio, un profesor particular puede ser lo que necesita nuestro hijo, ya que repasará de nuevo mano a mano todas las lecciones en las que hay alguna traba o dificultad, despejará dudas y le dará una visión diferente del aprendizaje, más sereno, personalizado y marcado por un ritmo adecuado a sus necesidades.

 

Mejorar los resultados o mantenerlos

Para no bajar el ritmo o incluso para pasar de unos resultados óptimos a excelentes, el profesor particular es una gran ayuda, ya que quizá esa pequeña diferencia reside en modificar el método de estudio o de trabajo. Así que para eso no hay nada mejor como dejarnos guiar por su experiencia y consejos educativos.

 

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